Saturday, March 18, 2006

La Formación Inicial Docente se ha quedado rezagada

La Formación Inicial Docente; Talón de Aquiles de la reforma educacional en marcha

La instrucción universitaria de los profesores presenta serias deficiencias y es una de las principales causas de los escasos avances, según especialistas. El Gobierno evalúa ahora otra estrategia para elevar los logros que no consiguió con la reforma.

Los profesores deben someterse a un perfeccionamiento constante para adaptarse a las nuevas necesidades y requerimientos de los alumnos.

Las políticas y las estrategias que las autoridades responsables de la educación, en los gobiernos de la concertación, han adoptado con el propósito de superar el deplorable estado de cosos heredado, estuvieron encaminadas en ir asumiendo gradualmente el mejoramiento de las condiciones y los resultados de logro de los aprendizajes, en los estudiantes de los distintos niveles de la educación chilena. Las medidas, los programas, los focos y las estrategias estuvieron fundadas en los innumerables diagnósticos que tanto ONG’s como centros de estudios opositores a la dictadura hicieron en su momento, los que invariablemente apuntaban a las condiciones de los docentes, su preparación, formación inicial, perfeccionamiento y necesidad de incorporarlos en una construcción participativa de propuestas y de los diseños. Esto se acogió, se minimizó su urgencia y conveniencia, y ahora tenemos los resultados de las decisiones de política de las autoridades responsables de las diferentes iniciativas.

Es ampliamente compartida la opinión de que a pesar de los sistemáticos y sostenidos esfuerzos gubernamentales por mejorar la calidad de los resultados educativos de niños y jóvenes, la última prueba del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (Simce) realizadas a los cuartos básicos en noviembre de 2005, no mostraron avances significativos, ni en Matemáticas ni en Lenguaje y comunicación.Los malos resultados obtenidos en esta última medición, hacen que los ojos de la ciudadanía nuevamente se posen sobre la calidad de la educación que se imparte a niños y jóvenes en nuestras escuelas. Es una situación que se ha hecho recurrente los últimos 20 años, y no importando los esfuerzos y los recursos que se han dispuesto, parece haberse convertido una suerte de circulo vicioso, del que cual sino, no hemos podido escapar.

Es una situación transversal que incluye a los colegios particulares, subvencionados y municipales. Al parecer esta condición nada tiene que ver con los recursos que las familias destinan a la educación de los hijos. Es tanto así, que aún los colegios que cobran cerca de $200 mil mensuales salieron victoriosos. Son los que obtienen mejores resultados, ostentando los puntajes más altos del Simce. No obstante ello, estos establecimientos en las pruebas internacionales como TIMSS y PISA, muestran que aún siendo líderes en Chile, están muy por debajo de los desempeños de países de la OCDE.

Sin duda que los factores que concurren e influyen en los generalizados magros resultados obtenidos por nuestros estudiantes, pueden ser variados: desigual acceso a la educación de calidad, la situación y condición familiar, el ambiente educativo y estimulante en la sala de clases y la infraestructura adecuada. Sin embargo, a la luz de los resultados de las investigaciones, la que aparece como la principal causa de los magros avances es, a juicio de los expertos, es la formación inicial, progresiva y continua de los profesores.Esto parece estar ratificado por la autoridad, luego de que el ex ministro de Educación Sergio Bitar afirmara hace tan solo unos meses atrás, que el 80% de los profesores de básica no tiene especialización e insistiera en cuestionar las mallas curriculares de las carreras de pedagogía. De esta manera, con las afirmaciones del Sr. Ministro, la formación de docente, la Formación Inicial Docente, pasó a ocupar uno de los primeros puestos en la lista de factores, que serían los responsables de los malos resultados.

Libertad y Desarrollo, en su particular análisis de los factores causantes de esta situación, junto con la mala formación de los maestros, añade la rigidez contractual y del modo de desempeño que provoca el Estatuto Docente en los profesores y, la casi nula o inexistencia práctica de una evaluación del profesorado, porque la gran mayoría se niegan a aceptarla.

A raíz de los magros resultados obtenidos por los estudiantes, ha comenzado un análisis de los mismos y la búsqueda de los factores explicativos para esta lamentable situación. Con esto el tema educacional, después de un par de años, se ha transformado nuevamente en una urgencia para el Gobierno, porque no se han cumplido las metas comprometidas.

Resulta entonces, que los importantes esfuerzos hechos en la implementación de variadas medidas tendientes a fortalecer los resultados escolares, no han surtido los efectos deseados. Resulta entonces que ni la renovación curricular de los planes de estudio de la enseñanza Básica y Media, ni la masiva y generalizada capacitación de profesores, lograron los resultados esperados por la modernización educacional, que impulsó la reforma.

Ocho años de reforma, con todo lo que ello implica, en programas, iniciativas, apoyos, inversión, etc, una inversión de 1.500 millones de dólares para implementar la Jornada Escolar Completa en el 87% de los colegios del país, textos escolares de innegable calidad para 3 millones de alumnos y mejoras en los sueldos para los docentes, que han aumentado progresivamente, son algunas de las acciones realizadas, pero ni siquiera el conjunto de ellas ha logrado revertir los problemas de la calidad de los resultados educacionales en los educandos.

Wednesday, March 15, 2006

Visión al definir un programa de enseñanza y estructurar un plan de estudios

Elementos para tener presente al momento de definir “el programa de enseñanza” y estructurar “el plan de estudios”

Para los efectos del trabajo realizado, de los avances alcanzados, es necesario tener presente algunos “criterios” y también algunos “alcances” al momento de poder plantear una estructuración “fina” y acotada de los contenidos de las asignaturas que conforman y estructuran una malla curricular.

Orden Didáctico de acuerdo al área.-

Luego de que se ha definido las asignaturas del programa, pero sobre todo y lo más importante, la selección de los contenidos de estas, es preciso tomar decisiones de importancia, por sobre todo acerca del ordenamiento didáctico.

El proceder didáctico consiste en el enlace de conocimientos pedagógicos y técnico-profesionales. Hay que determinar en qué forma deben transmitirse, en la clase, los conocimientos técnicos y habilidades y destrezas, de manera tal que se logre la capacitación del alumno, es decir en un lenguaje moderno, lograr el desarrollo de las competencias de acción profesional.

Ahora bien, como una prevención, es necesario señalar que, si las personas que proyectan los planes de estudio dominan más la tecnología que la pedagogía, tenderán a orientarse por los métodos existentes en sus respectivas disciplinas.

En las ciencias técnicas se procede, por lo general, según las leyes del objeto. Es decir, que se aíslan caracteres individuales que luego son agrupados con otros idénticos o similares. Aquí rige el principio de abstraer conocimientos, separándolos del caso concreto y del acontecer diario, para formularlos luego de tal manera que tengan validez general. Así se han logrado muchísimos conocimientos muy especializados en el sector técnico. Frente a este proceder inspirado en las leyes naturales, se presenta al aprender, como un proceso totalmente distinto.

En todo momento, como diseñadores instruccionales y curriculistas, debemos recordar y tener presente que todo proceso educacional e instruccional está ligado a factores como la motivación, experiencia dada, comprensión de procesos complejos, posibilidades de solucionar problemas concretos de la vida profesional y personal. Es decir que, como punto central, no se encuentran los conocimientos abstractos y desmembrados.

Muy por el contrario, habilidades y destrezas concretas y globales, son más apropiadas para estimular y mantener procesos de enseñanza. No es casi factible un estudio-guiado persona, sin un plan de estudios técnicos y especializados. Si se lleva acabo en forma desmembrada, no logran sistematicidad ni coherencia, haciendo más difícil y complicado el logro de los aprendizajes esperados.
Orden didáctico con aplicación profesional.-

A la luz de lo antes señalado, resulta más conveniente y mucho más favorable didácticamente, la orientación de la enseñanza hacia tareas y problemas típicamente profesionales.

Un ejemplo práctico se presenta como una oportunidad y ocasión propicia para desarrollar competencias en situaciones reales que se asemejan mucho a los desempeños profesionales. Para lograr esa proximidad a la práctica profesional, se recomienda trabajar en base a proyectos. Ejecutando proyectos con desempeños típicos de la profesión, se comprobará si los planes de estudio fueron tan convenientes, que pusieran al alumno en condiciones de solucionar importantes problemas profesionales, laborales y técnicos. Es muy importante, además, que los productos de las tareas tengan luego un uso dentro del grupo social, y no sean destruidos luego de su elaboración.

Además de lo ya señalado, hay motivos de índole didáctico-teórico que avalan y recomiendan la realización de actividades de aprendizaje en base a proyectos. Esto debido a que con su desarrollo se logran objetivos superiores, como son: capacidad de solucionar problemas de manera independiente y/o autónoma, favorece la disposición para desatar la iniciativa propia, favorece sino fomenta, la predisposición para adaptarse a condiciones cambiantes. Por estas y otras razones, el método de trabajo didáctico en base a proyectos es imprescindible en un programa de estudios.

Organización de los programas de formación.-

Hasta ahora, lo que conocemos de la forma tradicional de llevar a cabo la formación profesional, se ha traducido en divisiones sistemáticas de las disciplinas en asignaturas, y estos en temáticas o tópicos, que a su vez se organizaban en unidades de aprendizajes o lecciones para su enseñanza. Se procuraba con esto, lograr altos niveles de abstracción, es decir una separación y alejamiento de los casos concretos, de la casuística, que solo dice o habla, respecto de si misma. Este enfoque y modalidad de enseñanza, altamente teórica, implica evidentemente un alejamiento de la práctica, y al mismo tiempo, una perdida de comprensión de las interrelaciones de los procesos, indispensables para solucionar luego, problemas reales.

Siempre es posible, aun hoy, buscar argumentos que validen y justifiquen esta modalidad de formación profesional, el de división sistemática, señalando que el puede contribuir también a la comprensión de los problemas prácticos y que gracias al buen nivel teórico que se alcanza, se puede comprender mejor las diferentes técnicas en la práctica.

La pregunta, a la que debemos dar respuesta es; que método de conocimiento es mejor, para el desarrollo de las competencias de acción profesional?. El deductivo, que lleva de la teoría al práctica, o bien el inductivo, que partiendo de las situaciones reales del trabajo práctico, nos conduce a lo teórico.
El método deductivo corresponde a un proceso de enseñanza que, partiendo de teorías especializadas, procura penetrar en un entendimiento de la práctica. Ese proceso puede calificarse de lineal y aditivo.
Sin embargo, desde el punto de vista práctico-didáctico, el principio inductivo, que está marcadamente relacionado con el problema concreto, es por lo general más eficiente, pues se basa en la motivación del alumno y en la posibilidad de hacer aportes, partiendo de sus propias experiencias.
De tal manera que el método inductivo corresponde a un proceso de enseñanza que parte de un problema práctico. La experiencia y el solucionar tareas prácticas, conducen paulatinamente a una aptitud general para la resolución de problemas, que luego servirá para resolver tareas técnicas en contextos de desempeño real en la empresa.