Estas reflexiones y consideraciones, nacen del estímulo y la sorpresa que me provocó la lectura de una entrevista al Sr. Intendente de la Quinta Región, que consigna el diario el Mercurio, del domingo 21 de agosto recién pasado.
En el se leen las palabras del intendente de la Quinta Región, Luis Guastavino, y que a juicio de la periodista, ellas reflejan fielmente la inseguridad vivida en las últimas semanas, en los sectores aledaños a Viña del mar y Valparaíso, tras sucesivos y violentos asaltos a viviendas de barrios de familias acomodadas en Viña del Mar Alto y Concón.
En dicha entrevista la máxima autoridad regional afirma: "¿Qué seres humanos estamos formando como sociedad chilena para que se produzca este tipo de criminalidad y delincuencia? Tratamos con caramelos a los delincuentes y ellos nos disparan a la cabeza. En este tema hay que meter una mano dura, firme, clara".
Tal y como sucedieron las cosas, según consignan las informaciones en los medios de comunicación locales, en uno de los casos “el nivel de agresividad con que actuaron los delincuentes sólo fue superado por la sorpresa al escuchar los testimonios de algunas víctimas: el líder de la banda, el que actuaba con mayor violencia, superaba apenas los 10 años de edad” señala la periodista del decano de la prensa nacional.
El leer una expresión de esta especie, me movió a la reflexión acerca del “personaje” que emite la declaración al referirse en esos términos, respecto de un tema hoy tan sensible para la convivencia nacional, venida de una autoridad regional relativamente conocida, por pretéritas actuaciones en la vida política nacional, que profita de un cierto prestigio de hombre público, adquirido por su participación como militante del Partido Comunista de Chile, en tiempos de la república y luego desde el exilio, en una denodada lucha anti dictatorial.
Pienso en el Sr. Guastavino, hombre público, autoridad designada en representación del Partido Socialista por el Presidente de la República en la quinta región y al rememorar la trayectoria de sus actuaciones pasadas, no deja de asombrarme la entidad de su respuesta, por estar tan lejos de los valores que siempre sostuvo defendía, desde las distintas instancias que le tocó participar.
± Recordemos primeramente, que el Sr. Luís Guastavino es profesor de Castellano, y uno esperaría que con la formación inicial de un docente, de una persona que elige la acción educativa como una herramienta para su autorrealización y contribución a la sociedad, que su enfoque tuviera una mirada más aguda, crítica y comprometida con la educación, fuera el vórtice básico y fundamental para el análisis del Problema. Donde los procesos de formación de las personas son conducidos conforme a las reglas de una correcta y adecuada didáctica, que señale las formas de aplicar correctamente los remediales para estas situaciones que afectan a jóvenes en edad de constituirse en ciudadanos.
± Es por esto que se esperaría, que siguiendo a W. Jeaguer: “en la educación humana confluyen en una intima organización, no solo los procesos formales de la enseñanza, sino también todas las cosas de la vida y, además, de su sentido filosófico de lo universal, de su percepción de las leyes profundas que gobiernan la naturaleza humana y de las cuales derivan las normas que rigen la conducta individual y la estructura de la sociedad”. Y hacia una visión o planteamiento más humanista y comprensivo, debiera haber apuntado su respuesta.
± Ahora, como ex militante comunista, y destacado dirigente de dicha colectividad, uno legítimamente puede pensar, que la batería axiológica que ha defendido históricamente, dicho colectivo político, al menos en Chile, y que el debió haber internalizado, toda vez que por décadas las defendió en distintas instancias y arenas, no se condicen con las expresiones de el Sr. Guastavino, en la referida entrevista.
± Actual militante del Partido Socialista, que proveniente del cisma del partido comunista chileno, transita su éxodo, junto con otros de sus camaradas, luego de la “Caída de las Catedrales”, al glorioso partido de Marmaduque Grove, Eugenio Mate, Eugenio González, Oscar Schnaque, Salvador Allende, entre muchos otros, que junto con contribuir a la democratización del país, además bregaron por la mayor educación del pueblo de Chile. Es también debido a esto, que resulta incomprensible la afirmación del Sr. Guastavino, al diario El Mercurio.
± El ex diputado, cuando fue miembro de la cámara baja, ha participado de la tarea de legislador, y es muy probable que en el trabajo de estructurar la norma, cualquiera esta sea, se debe haber nutrido de postulados filosóficos y axiológicos, de raigambre humanista. En donde la ley resulta ser la expresión más elevada de la convivencia social, para el mejor funcionamiento del gobierno y del estado y la felicidad de los individuos. Por esto es que nos resulta de su parte, del todo atrabiliarias, sus expresiones “Tratamos con caramelos a los delincuentes y ellos nos disparan a la cabeza. En este tema hay que meter una mano dura, firme, clara”
± Sin ánimo de ofender a la Autoridad Regional, pero nos parece una expresión cargada de una arbitrariedad tan grande, que esconde una concepción Fascista y desmedida de las cosas. Nos evoca aquella época nefasta y obscura de nuestra historia nacional, que dicho sea de paso, tanto combatió el Sr. Guastavino. Donde, recordemos que, en los mítines masivos, a los que convocaba con cierta regularidad el dictador, se escuchaba reiteradamente a los partícipes vociferar “mano dura Pinochet”. Pero también, nos evoca planteamientos muy recientes de la ultraderecha, como la “tercera es la vencida” o bien “terminemos con el tratamiento con guante de seda para los delincuentes” o mejor dicho aún “ se preocupan demasiado de los derechos humanos de los delincuentes, y no de los mismos derechos, que asisten a las victimas”.
Así es la vida, mientras más vives, más ves.
