Tuesday, December 12, 2006

Formación Técnica y Profesional y el Mercado de Trabajo


Formación Técnica y Profesional y el Mercado de Trabajo

Cuando estamos a unos pocos días de haber conocido los resultados y aportes del Informe Final del Consejo Asesor Presidencial para la Educación, y nos hemos interiorizado de sus propuestas y conclusiones, es conveniente estar atento a la situación en que queda la EMT-P y poner nuestra mirada atenta a las propuestas que desde dicho consejo se hacen para potenciar y favorecer esta modalidad de enseñanza, que ha estado tan postergada en comparación con otras, y que tal como expresan todos los sectores, es tan importante y necesaria para el futuro desarrollo económico del país.

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(Versión preliminar compendiada)

Presentación de los Tópicos Desarrollados.-

1. Aspectos destacados de la actual situación de la EMT-P
2. La Formación Técnica Profesional y el Mercado del Trabajo
3. Los objetivos de la Formación Técnica Profesional y lo que las empresas requieren de la formación hoy.
4. Conclusiones
5. Propuestas


1.- Aspectos destacados de la actual situación de la EMT-P

Para tener una perspectiva de análisis que tenga un horizonte de tiempo y permita la proyección en las cifras, buscamos en el informe sobre políticas nacionales de educación elaborado por la OCDE en el año 2003, aquellos antecedentes que nos ilustraran acerca del mercado de la EMT-P, y nos dimos con la bastante difundida noticia de que estaba caracterizado por:

o Un evidente crecimiento de la matrícula de esta modalidad de enseñanza que avanzó desde menos del 30% en los `80, hasta alcanzar un 44% en 2001.
o Había crecido un 132% mientras que la EMC-H sólo lo había hecho en 21%.
o A fines de 2001, la EMT-P tenía una matrícula de 340 mil alumnos, de un total de 850 mil que cursaban la enseñanza media.

Estos datos nos muestran una importante y marcada tendencia de las personas y las familias por acceder a la Formación Técnica y Profesional, que se ha venido manifestando, primero de manera puntual y aislada desde los inicios de los noventas y ya de manera sostenida y creciente desde mediados de los años noventa en adelante. Esto es indicativo de un cambio de percepción de un sector de la sociedad, en especial de aquellos que tienen la posibilidad de acceder a este tipo y modalidad de enseñanza, en definitiva de las personas o bien sus familias, en el convencimiento de que este tipo de enseñanza resulta conveniente, útil o bien aprecian que para una sociedad de mercado y de consumo acelerado, que en esa época se reconocía a si misma como un jaguar latinoamericano, y en la que insistentemente se ponía un marcado énfasis en el empresariado, en la industria, en la inversión, en el requerimiento de mano de obra calificada para el aumento de la productividad, y que estábamos tan sólo a un paso de dar el salto a una nueva fase exportadora, donde todos querían ser partícipes y protagonistas de esas sugestivas quimeras, y con la formación para el trabajo, técnica y profesional creían estar dando un importante paso y avance en el camino correcto. Esto habla de la “intuición natural de la gente”, o de lo que comúnmente se conoce como “sabiduría popular”.

Como contraparte, el Estado estaba tratando de asumir su nueva condición democrática, había muchas otras prioridades en la parte alta de la lista, por eso que para Educación y la T-P, los burócratas y tecnócratas estaban diseñando y empezando a implementar medidas paliativas, que eran menos onerosas y más rápidas de instalar, con efectos mediáticos instantáneos, como las novecientas escuelas, y las aulas tecnológicas, de triste memoria, entre otras.

Luego, en un segundo momento, que se puede situar en el gobierno del presidente Frei R-T se toma la decisión de empezar las reformas, y se decide como planteamiento estratégico comenzar por la básica, para avanzar sucesivamente hasta la superior, con los costos y las consecuencias, que esa determinación tuvo y que se advirtieron en su momento, pero que ahora vivimos las consecuencias de esas definiciones y decisiones de política pública.

Cuando la reforma llego a la media, nos topamos con un sistema que crecía en cobertura y que los catastros de infraestructura mostraban un fuerte déficit de metros cuadrados de aulas, áreas recreativas, deportivas, comedores, etc. y además un marcado deterioro de la infraestructura existente. Todo junto, valorizado y puesto en números para Hacienda, era francamente impensable esa magnitud de fondos, por ello se recurre al Banco Mundial y con aportes conjuntos se aborda el Mece Media, pero donde la Media T-P fue minimizada en su abordaje por el programa, por diversos motivos de tipo técnico, pero también de capacidad profesional y de propuesta, y también por cierto, que duda cave, los recursos para un programa integral de la T-P, insuficientemente planteado o mal diseñado, para Hacienda resultaba en un costo muy elevado, y con bajos niveles de retorno en su impacto social.

Entonces tenemos este desfase, esta dicotomía entre la “inteligencia popular” que demanda a lo largo del país a los alcaldes, insistentemente formación T-P y la postura y propuestas de la “inteligencia gubernamental”, que posterga iniciativas potentes y minimiza los aportes de recursos para la Formación Técnica, aunque, y esto puede parecer contradictorio, en su discurso público y principalmente ante el empresariado, destaca y reconoce la importancia sustantiva para el desarrollo productivo y económico del país, de de la Formación Técnica y Profesional, para una mejor formación del recurso humano calificado.

Es por ello, que durante todo este tiempo, se abordan tan solo medidas paliativas, con la muy frecuente eufemística denominación de “fortalecimiento de T-P”, que no han sido tales, sino más bien, acciones de regulación y de ordenamiento institucional, así como de propuesta curricular, que dicho sea de paso, no se tiene como implementar, porque no están los profesores calificados y no se dispone de los recursos didácticos y el equipamiento necesarios.

Además, en espera de la completa instalación de estas medidas y mientras se despliega el programa Chile Califica se adopta la medida, de “aguantar”, de posponer o derechamente en muchos casos, instruyendo a los funcionares regionales, impedir la instalación de nuevas instituciones de formación técnica de nivel medio en diferentes localidades, en las distintas regiones del país, porque no están los recursos para un crecimiento explosivo, y no se logra instalar propuesta de calidad para esta modalidad de enseñanza.

La EMT-P como resultado de la reforma

Ahora bien, dicho esto, y con posterioridad a ese informe, y luego de que se han implementado un sin número de medidas para fortalecer y mejorar la EMT-P, podemos observar que cuando revisamos las cifras del cuatrienio que media entre el año 2001 y el 2005, la EMT-P disminuyó su participación relativa a 36% del total de alumnos de EM, con un crecimiento de alumnos de EMT-P de sólo 9%, comparado con un 29% de crecimiento que se produjo en la matrícula C-H. tenemos las claves explicativas para dicha constatación estadística.

Por ello, en cifras fidedignas y confiables, como son las estadísticas oficiales en Chile, en el 2005 la matrícula de la EMT-P alcanzó a 370 mil alumnos de un total de Un Millón 29 mil alumnos/as que cursan la EM en el país.

No obstante los ajustes y cambios en la propuesta curricular T-P, que sitúa la formación diferenciada a los dos últimos años, la restricción para la apertura de nuevos centros TP, resulta muy significativo que la matrícula de EMT-P de 3º y 4º año de Enseñanza Media se haya mantenido estable, en el 20% de la matrícula total de EM. Ello estaría corroborando la persistente conducta y la reiterada inclinación de un importante segmento de personas, en especial de los últimos quintiles, por acceder a esta modalidad de enseñanza, aun cuando no se inauguran importantes centros de Formación T-P en la Media, ni tampoco se hacen inversiones importantes en los existentes, cuando lo que requieren con urgencia, para empezar, sería poner al día su equipamiento y sus recursos didácticos y capacitar debidamente a los profesores.

Es conveniente tener presente y recordar que en el año 2001, entró en vigencia una reorganización de la malla curricular de enseñanza media TP, que en definitiva disminuyó a los dos últimos años de la EM, la enseñanza puramente Técnico Profesional. Independientemente de los análisis estadísticos, lo que las cifras nos indican, con las distorsiones que ha sufrido, por motivos organizativos del nivel, lo cierto es que hay demanda, interés creciente, y requerimientos importantes de parte de los diversos sectores económicos y sociales por formación profesional y Técnica de calidad, que no ha sido abordada y no se ha dado debida cuenta desde el sistema educacional.

Como afirmamos más arriba, a nuestro juicio, el importante crecimiento de la matrícula y la creciente la demanda por parte de las familias y las personas que presentó la EMT-P durante los `90 obedeció de manera muy significativa, en la percepción colectiva de que esta modalidad de formación, proporciona herramientas para la empleabilidad y para el desarrollo personal a través de una vida de trabajo, y también en parte, en una mínima parte, a una política pública orientada a mejorar, en la medida de lo posible, una deplorable situación previa, que había sido descrita en múltiples estudios y diagnósticos, para toda la EM, como:

o De una baja calidad, en promedio, en los logros de aprendizaje en los egresados de EMT-P
o Los estudiantes de la EMC-H, como resulta evidente, no están preparados para ingresar al mercado laboral, no alcanzan destrezas concretas que aplicar en el mercado de trabajo
o Mostraban en un alto porcentaje, ambas modalidades por igual, bajos puntajes en la PAA
o Alta tasa de deserción de la EM en general
o La necesidad de adecuar la EM a las necesidades de la “nueva población” de jóvenes de bajo Nivel Socio Económico que ingresarían a ella
o La EMT-P además de lo anterior, se pensaba, permitiría liberar la inminente presión que, de una u otra manera recaería sobre el sistema universitario.