Este artículo es una colaboración del Profesor
Sr. Rodrigo Fuentes B., asesor Proyecto FOPROD
Docente Proyecto FORMA (INACAP-GTZ)
2º semestre año 2006
En la Formación Profesional, como en todo acto de aprendizaje que signifique proceso, la gran técnica evaluativa descansa en la observación. Esta se transforma en la técnica por excelencia, pues se trata de apreciar y valorar desempeños complejos, que se captan en el fluir mismo de las situaciones de aprendizaje y no en cortes momentáneos, que sólo entregan fotografías, cuadros estáticos de momentos determinados y que, por lo tanto, tienen validez sólo para el momento en que fueron captados.
Si se consideran algunos principios fundamentales de la evaluación del aprendizaje referidos a:
§ Indicadores: Evaluación en relación a objetivos
§ Momentos de la evaluación: Durante todo el proceso o sea permanente
§ Etapas del proceso: Evaluar desarrollo del proceso y producto ( resultados)
§ Documentar: Dejar constancia de lo evaluado
puede decirse que la técnica de la observación es pertinente y totalmente válida cuando está referida a aprendizajes conducentes al logro de competencias.
¿ Cuáles son esas competencias y cómo evaluarlas?
Las competencias a evaluar están referidas a:
ü Competencias investigativas
ü Competencias prácticas
ü Competencias en el manejo de la información
ü Competencias comunicativas
El cómo evaluarlas se resuelve mediante la observación, esto significa poner el acento en los dos actores capitales del proceso enseñanza - aprendizaje: el alumno y el profesor. Según sea el actor, será la técnica evaluativa a utilizar.
La observación administrada por el profesor
Aquí cabe preguntarse ¿qué evaluar?; fundamentalmente habilidades y actitudes.
La evaluación de ellas se realiza a través de la observación directa del profesor sobre sus alumnos y se concentran tanto en el proceso de ejecución, como en el producto y el resultado del proceso, dejándose un registro de ellas. Para que este registro (constancia) tenga consistencia, deben tomarse algunas medidas precautorias, tales como:
ü Los momentos de observación deben ser planificados y relativamente breves, como también los destinados al registro
ü Que el objeto de la observación responda, sea pertinente, a los objetivos o propósitos del proceso de aprendizaje
ü Que exista claridad en las instrucciones dadas a los alumnos para la ejecución de la tarea (objetivos de la tarea, normas para la ejecución del trabajo y logro del producto, equipo e instrumental a utilizar, tiempo de trabajo).
Lo anterior significa que, obligatoriamente, el profesor observa a sus alumnos mientras están trabajando (llevando a cabo el proceso activo de aprender). Una ventaja de esta observación in situ radica en que los alumnos no necesitan ser distraídos, para ser destinados a una acción especial, distinta del momento de aprender, para que un momento de carácter especial, sea evaluado. Aparte de las ventajas de tipo psicológicas para el alumno/a, esta forma de evaluación, presenta un fuerte rasgo de autenticidad a la situación y un alto grado de validez y confiabilidad a la información allí recogida. Esta ventaja comparativa se puede mantener en la medida que esa información sea registrada y no quede al arbitrio de la memoria del observador.
Para tal efecto se debe saber con exactitud que es lo que se pretende observar, bajo que condicionantes y en que documento se va a dejar constancia de lo observado. Con ese propósito se diseña o adapta un instrumento ad hoc.
La observación del desempeño de los alumnos puede ser individual o grupal, puede ser estructurada de acuerdo a una pauta o ser incidental, vale decir no estructurada. De todos modos , como ya se ha planteado, ésta debe registrarse bajo un forma descriptiva y no calificativa.
Dentro de la gama de técnicas e instrumentos se pueden citar:
§ Registros anecdóticos
§ Escalas de apreciación
§ Pauta o lista de cotejo
§ Seguimiento/acompañamiento registrado
§ Informe técnico formalizado (con protocolo)
§ Disertaciones con apreciaciones registradas (cotejadas)
§ Interrogación oral
§ Revisión del cuaderno de trabajo o bitácora del alumno
Sea cual fuere el instrumento o técnica a utilizar, por parte del docente, es dable recordar que la eficacia no sólo esta radicada en la calidad del instrumento si no también en el procedimiento de su uso en cuanto a la regularidad de frecuencia de aplicación, centrándose ella en 3 o 4 alumnos en una ocasión y en otros tantos en otra y así sucesivamente. Ello implica, por lo tanto, planificar el proceso de evaluación, para contar con la mayor cantidad posible de información acerca del aprender de los alumnos, de modo tal que la valoración que se haga acerca de él tenga la menor cantidad posible de error ( evaluar una sola vez no basta).
La observación administrada por el alumno
Cuando se afronta la evaluación con responsabilidad e imparcialidad y en ella participan directa y activamente los alumnos, el resultado que se obtiene del proceso educativo será de alta calidad y significativo para ellos. Por lo tanto es conveniente implicar a otros estudiantes en todos los procesos que se emprendan en el aprender y muy especialmente cuando de evaluar desempeños se trata. La participación de los alumnos en el proceso de evaluación se hace a través de las actividades de auto y co-evaluación.
Ambas están unidas a las apreciaciones autoreferentes que enuncian los alumnos en relación a sus desempeños específicos. Este técnica evaluativa tiende a lograr, en lo inmediato, una toma de conciencia, de parte del estudiante, en cuanto a sus situaciones concretas de aprendizaje. En el mediano plazo pretende reforzar la autonomía y responsabilidad del futuro trabajador y ciudadano. Para lograr esta y la anterior meta la observación administrada por el alumno adquiere las dos dimensiones ya citadas:
- Autoevaluación
Esta técnica evaluativa la desarrolla el alumno con respecto a los productos (resultados) de sus actividades de aprendizaje y de los logros parciales a través de dicho proceso.
No es recomendable la autoevaluación referida a sus valores y desarrollo personal, pues esto puede desencadenar manifestaciones no previsibles.
Lo que se pretende, además con la autoevaluación, es que los alumnos aprendan a evaluar su propio trabajo, logrando de ese modo estar más cerca de darse cuenta donde necesitan mejorar y donde necesitan afianzar lo positivo, dándole a este proceso un carácter retroalimentador.
A fin de lograr riqueza en la información a recoger, es recomendable entregar un modelo pauta que permita estimular la respuesta y obtener datos semiestructurados, que luego facilitarán sus procesamiento y análisis. Se presenta, con tal motivo, un ejemplo de ficha:
Ficha para Autoevaluación
Asignatura/taller....................................................................................................................
Alumno (a).............................................................................................................................
Fecha
Objetivos/metas a alcanzar
Actividad/tarea
Logros alcanzados
Dificultades
(Disculpen, toda vez que tablas, gráficos o cuadros, no son acptados en este formato)
- Co-evaluación
Llamada también evaluación entre pares.
Cuando los estudiantes están verdaderamente en contacto con la idea crítica de su trabajo, se les puede pedir que, en grupos pequeños, emitan juicios acerca del trabajo de sus compañeros. Se trata de expresarlos, de tal manera que ellos sugieran las formas en que el trabajo pueda ser mejorado u optimizado.
Lo anterior se puede desarrollar mediante sesiones regulares de información, en las que los alumnos son los actores principales y el profesor el moderador de la sesión.
Este tipo de actividad grupal o colectiva fomenta el trabajo en equipo y tiende a desarrollar la capacidad de crítica y autocrítica.
Thursday, January 11, 2007
Observación y Evaluación del Aprendizaje
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